viernes, 24 de marzo de 2006
...miraron hacia la puerta, por un momento pareció que se dirigian de nuevo a la calle, en un gesto que les habría evitado el horror que vivirian instantes despues.

Pero no lo hicieron, en cambio se dirigieron al misterioso ser con apariencia de representante femenino de la raza humana. "Dos cafés con leche y dos enteras" El misterioso ser con apariencia semihumaná farfulló inintiligibles palabras de las que solo se pudo entender la última: "mddgbuiruesnsjddhfooorr mollete?"
La inquietud de los amigos aumentó de forma alarmante y el que había pedido los cafés dijo "si" interpretando los sonidos guturales como si la pregunta hubiera sido si querian las tostadas de mollete, aun sin estar seguro de que eso fuera lo que quiso comunicar el extraño ser de detrás de la barra.

Pareció que había acertado ya que la "camarera" desapareció detrás de la puerta que conducía a la cocina. Desde donde estaban sentados se podía ver que realizaba movimientos en la cocina, pero era imposible ver con claridad que hacía exactamente. Lo lógico era suponer que estaba cortando el pan y poniendolo a tostar. Lo lógico hubiera sido eso, no lo que realmente sucedio...

Volvió de la cocina. Con movimientos lentos cogia vasos de dos en dos, y los llevaba de la barra a la mesa situada junto a la pared. Esto lo realizaba con una sola mano, el otro brazo lo tenia completamente estirado, y entre los dedos de la mano del brazo estirado un cigarro. El cigarro debía pesar cientos de kilos, ya que el brazo no se flexionaba lo más mínimo.

El tiempo transcurría de forma lenta. Muy lenta. Los vasos llevados de dos en dos no se iban a terminar nunca, mientras el tiempo seguía transcurriendo. ¡Sorpresa!, el brazo que parecía rígido era flexible, y acercando el cigarro a los labios le dio una profunda calada, mientras Yisavu se preguntaba si se habría expresado con claridad al pedir los cafés. Yisavu miró a Sayuncanolla, en cuyo rostro se reflejaba la incredulidad por lo que estaba sucediendo.

Cuando Yisavu iba a abrir la boca para recordarle al extraño ser que había pedido tambien dos cafés, la "camarera" se dirigió a la máquina de moler café, que empezó a funcionar con el habitual y molesto ruido que estas producen. Por fin parecía que iba a servir los cafés. Pero lo peor aun estaba por llegar...

Publicado por Desconocido @ 16:21
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Comentarios
Publicado por la_paispaTT_spain
lunes, 27 de marzo de 2006 | 15:37
q era lo peor q tenia q pasar????? p dios termina d contar la historia q estoy muy intrigada loco