sábado, 29 de octubre de 2005
Desde mi anuncio de la llegada del invierno(vease artículo con fecha martes 13[zuzto,zuzto] de septiembre) hasta el día de hoy han pasado unos días(bastantes). Como se ha podido comprobar las temperaturas son bastante suaves, por no decir excesivamente elevadas. A fecha de hoy estoy todavía en manga corta.
Parece bastante evidente que el invierno con sus bajas temperaturas no termina de entrar.
Algunos dirán que son los efectos del cambio climático. Que las actividades humanas están haciendo que la naturaleza se vuelva medio loca(huracanes, temperaturas extremas, más huracanes, lluvias torrenciales, huracanes de nuevo....).
Pero debo haceros partícipes de la clave de esa tardanza del invierno. El invierno necesita de mi autorización para poder actuar de forma habitual, autorización que no he concedido a estas alturas del calendario.
Pero dos detalles me han hecho cambiar de opinión. El primero ha sido el, llamemosló, "incidente sudor". Esta mañana estaba currando(trabajando) y al realizar la parte más física(lease carga y descarga) empecé a sudar como en pleno verano. Vale, como en pleno verano no, pero si es cierto que gotas de sudor perlaban mi frente, mejillas, barbilla hasta el punto de unirse y gotear hasta el suelo. Por culpa del calor, porque abrigado no iba ni una mijita(ni un poquito).
El segundo detalle al que hacía referencia ha sido el ver unas bombillitas(apagadas) felicitando la fiestas. No las fiestas de la localidad por la que pasaba. ¡¡Las fiestas navideñas!!. ¡Pero si parece que anteayer estuve en la playa tomando el sol!.
Todo lo expuesto anteriormente me ha hecho reflexionar(mentira, yo no reflexiono) y he tomado la meditada decisión(mentira de nuevo mis decisiones son tomadas instantaneamente y sin proceso previo de meditación) de autorizar al invierno el despliegue de todas sus caracteristicas climáticas. Sin que ello conlleve el que me guste y/o aprecie a esta estación. Mis sentimientos permanecen constantes, y aunque comprendo que la sequía buena lo que se dice buena no es, seguiré odiando la lluvia cuando cae y no estoy acostadito tapado con dos mantas, seguiré odiando el frío y los dias cortísimos de luz. Y seguiré esperando con impaciencia que llegue el verano (y por favor vacaciones).
Pero hasta que ese momento llegue, el invierno ya tiene mi autorización.